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Opinión
Alberto Ruiz

Pasteleros sin pastelería

ilustración editorial 451Montar una pastelería ya no es el objetivo número uno para los jóvenes y no tan jóvenes pasteleros de nuestro país. Sin caer en la melancolía de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, sí parece claro que hace tres o cuatro décadas había mayor predisposición a embarcarse en esa aventura incierta pero ilusionante de tener un negocio propio. Buena parte de las pastelerías que existen hoy arrancaron hace más de 30 años.

No es fácil adivinar las razones que explicarían esta ausencia de emprendedores. Puede que el esfuerzo económico que hay que realizar hoy sea muy superior. Puede que las posibilidades de éxito para una nueva tienda sean menores. Pero también puede que la capacidad de asumir riesgos y la necesidad de buscarse la vida hayan también cambiado.

Sea como sea, lo cierto es que hay una legión de pasteleros sin pastelería, mejor preparados que nunca antes en la historia y que terminan en buena parte de los casos trabajando en hoteles y restaurantes, cuando no emigrando a otros países. Y solo una pequeña parte de ese talento termina revertiendo en los negocios de pastelería artesana, quizá por esa mencionada escasez de nuevas aperturas.

Sin menospreciar las numerosas dificultades que implica montar un nuevo establecimiento, nuestro optimismo nos lleva a señalar algunas pequeñas ventajas de hoy respecto al pasado. En primer lugar, el consumidor está mejor formado como tal y por tanto más capacitado para apreciar un producto de alta calidad como el que sale de un obrador artesano, o debería. En segundo lugar, las posibilidades de autopromoción a muy bajo coste son hoy casi infinitas a través de las redes sociales e internet, pudiendo llegar a un número ilimitado de clientes potenciales. Y en tercer lugar, el pastelero tiene ahora acceso a más información que nunca para dirigir su negocio con mayores garantías, y dispone de mejores medios para organizar su producción de forma más racional. Por tanto con menos puede abarcarse mucho más.

En definitiva, nadie dijo que fuera fácil, pero otros lo han conseguido y hoy ya son reconocidos pasteleros con pastelería.

 

Editorial de Dulcypas #451 [ consulta el sumario ]

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