¿Y tú qué opinas?
Hasta 44 monasterios andaluces participaron recientemente en la IV Feria del Dulce de Convento en Torremolinos. Otras ciudades como Sevilla, Cáceres, Huelva o Bilbao celebran también sus propias ferias anuales de repostería elaborada por religiosas. ¿Son estos dulces fruto del intrusismo laboral? ¿Afectan de forma relevante a las ventas de la pastelería? ¿Es necesario adoptar medidas?
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El debate es estúpido. Gran parte de los dulces tradicionales han salido de los conventos. La mayoría de las pastelerías han vivido al amparo de dar nombre de santos a sus productos más vendidos. Los productos de los conventos no hacen sombra, ya que en su mayoría se trata de pastas secas, no hacen pastelería fresca. La iglesia tiene dadas de alta en la seguridad social a todas las monjas, y por supuesto pagan iva, tienen registro sanitario e inspecciones como todos.