Pastisseria Natcha, el equilibrio perfecto

Redacción

Por 11 de marzo de 2019

Escaparate de la pastelería Nacha

Corría el año 1958 cuando Isidre Massagué y su mujer Rosa Riba abrían la Pastisseria Natcha, inicialmente en la calle Galileo de Barcelona. La pasión por el oficio y una clara inquietud por innovar condujeron rápidamente al éxito a este establecimiento, que acabó por trasladarse a su amplia ubicación actual, en la avenida de Sarrià. Nada menos que 60 años han pasado desde la primera apertura, un aniversario muy especial que ha puesto en valor ese equilibrio perfecto entre tradición y renovación que se vive en esta pastelería. Sobre este equilibrio hablamos en Dulcypas 462. Marta nos atiende, ella es hija de Isidre y Rosa, actualmente está al frente de un negocio que mira con gran ilusión hacia el futuro.

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El 60 aniversario no ha sido uno más para la pastelería Natcha. Prueba de ello es que incluso han diseñado un logo especial para la ocasión. Como nos explica Marta, “nos hacía ilusión crearlo, y refleja muy bien la historia de la pastelería y su ingrediente fetiche. Es un árbol de chocolate que crece, con muchas ramas”.

Un gran punto de partida para un año especial que se coronó con una gran fiesta celebrada el 21 de octubre y cargada de música y emotividad. Y es que las instalaciones de la pastelería (500 metros cuadrados sumando el obrador) se abarrotaron de personas para recordar por qué Natcha ocupa un lugar muy destacado dentro del sector en Barcelona. Fue el momento de reivindicar los fastuosos montajes artísticos que Isidre realizó para famosos del momento como el grupo La Trinca. Fue el momento también de rememorar el origen de creaciones propias ya emblemáticas. Y, por supuesto, fue la ocasión perfecta para poner en valor el compromiso solidario que desde hace ya muchos años ha caracterizado a esta pastelería.

 

Innovando desde la mona de Pascua

Fotografía de la pastelería en sus iniciosTal y como recuerda Marta, “mi padre es de Capellades, y la pastelería del pueblo era de su tío, así que siempre ha estado vinculado al oficio. Fue precisamente su tío quien le animó a ir a Barcelona si quería dedicarse a la pastelería”. Isidre pasó por distintos obradores de la ciudad condal, pero lo que verdaderamente impulsa su trayectoria es su inquietud creativa y su capacidad para ser autodidacta. “Le encantaba viajar a París, que era toda una referencia, y de allí venía cargado de ideas. Por ejemplo, de Francia se trajo la idea de realizar una caja cuadrada, que aquí aún no se estilaba”.

Movido por esa inquietud creativa, Isidre forma parte de ese grupo de profesionales impulsores de la mona de chocolate. De hecho, en cada Pascua se diseñan alrededor de un centenar de monas. Además este pastelero pasa por ser el creador del bombón de músico en 1978, inspirándose en el postre del mismo nombre. Tal y como nos recuerda Marta, “es una elaboración a la que siempre dedicamos un apartado especial, con marca registrada y patente desde hace ya más de 40 años”.

 

Mucho más que diadas

Y es que el chocolate se ha convertido desde hace mucho en un top ventas. “Nos identificamos mucho con él, e intentamos cada año crear algo en torno a este ingrediente. Para nosotros es importante innovar, sin perder de vista los clásicos. De hecho, los clientes habituales nos van preguntando qué hay nuevo”. Este afán creativo les lleva a ofrecer desde 30 clases de turrones hasta 25 tipos de panellets. Pero Natcha es mucho más que una pastelería pensada para las Diadas.

Marta Massagué lo tiene claro: “actualmente somos 20 personas en el equipo trabajando todos los días de la semana, e intentamos que el escaparate siempre luzca con variedad y cantidad. Día a día hay que vender. No podemos conformarnos con ser un negocio de fin de semana. Las vitrinas tienen que lucir siempre”.

 

“Actualmente somos 20 personas en el equipo trabajando todos los días de la semana, e intentamos que el escaparate siempre luzca con variedad y cantidad"

 

Para mantener el ritmo de ventas, la pastelería se está apoyando con decisión en las nuevas tecnologías. Como explica la actual responsable de Natcha, “Internet es como otro escaparate, para nosotros ha sido muy importante, e incluso recibimos un premio por el rediseño que hicimos. Gracias a él crece la demanda para que llevemos nuestras elaboraciones a clientes de fuera. Es una puerta de entrada a una generación más joven que recuerda nuestros pasteles de su infancia”.

Cabe aquí destacar al equipo de Natcha. Si de cara al cliente la figura de Marta es fundamental, en el obrador destaca el nombre de Manuel González, al frente de la producción desde que Amadeu Mallafré se jubilara este pasado verano.

Pasteles con identidad

En la Pastisseria Natcha el pasado es una excelente excusa para impulsar la creatividad y la originalidad en el presente. Por este motivo, cada cinco años se celebra de forma especial el aniversario, preparando para la ocasión una elaboración exclusiva y limitada en el tiempo. Para los 45 años, por ejemplo, se decantaron por homenajear al bombón músico a través de un pastel especial. El éxito fue tal que aún hoy es posible encontrar esta elaboración en vitrina.

Se da la circunstancia además de que esta creación conmemorativa fue la primera de la pastelería en apostar por el formato cuadrado. Un formato que marcó un antes y un después. “El pastel cuadrado nos identifica, y además facilita al cliente el poder compartirlo”.

 

 “El pastel cuadrado nos identifica, y además facilita al cliente el poder compartirlo”

 

El éxito de ese pastel de músico puede tener su réplica con la elaboración preparada para los 60 años. “Este aniversario queríamos que fuera especial y que nos identificara. Al final nos decantamos por el Pastel Queta, que toma su nombre de una muñeca solidaria que creó una amiga mía fallecida recientemente. Es una muñeca que se vende para recaudar fondos para la Fundación de Oncología Infantil Enriqueta Villavechia. Desde hace años nosotros la vendemos y realizamos también monas y roscones solidarios que incorporan la muñeca”.

El pastel solidario Queta, disponible en formato tarta e individual, combina el pistacho con la cobertura Nyangbo de Valrhona. “Trabajamos en busca de una elaboración que no tuviera problemas de nevera, que pudiera viajar. Lo creamos justo después de Semana Santa y teníamos en mente los meses cálidos que se avecinaban”.

Para completar la propuesta, se ha diseñado un packaging exclusivo y se ha otorgado a la elaboración un espacio diferenciado en el escaparate. El resultado en ventas ha sido más que correcto, sobre todo en los meses fríos. En definitiva, una elaboración que refleja a la perfección la historia y personalidad de esta emblemática pastelería.


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