Jesús Quirós da un paso más y abre una Pastelería La Rosa en Madrid

Por Redacción 23 de abril de 2021

Jesús Quirós en el mostrador de La Rosa

A sus 23 años, Jesús Quirós ha demostrado sobradamente su talento y sus ganas de crecer profesionalmente. Quinta generación de la centenaria pastelería La Rosa en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), fue uno de los candidatos al MMAPE 2019 y ganó el título de mejor pasta de té de Castilla-La Mancha y décima de España en la última edición del Premio Dulcypas a la Mejor Pasta de Té Artesana.

El pasado 27 de marzo, el joven chef dio un paso más al abrir una pastelería en Madrid, en Ronda de Atocha número 3, con el mismo nombre que la de Alcázar: La Rosa. En ella, asegura, “quiero reflejar mi identidad, lo que he aprendido durante años formándome en la EPGB”. ¿Pero por qué en Madrid? “Es una gran ciudad, que está a poco más de una hora de Alcázar y que tiene hueco para una pastelería artesana de La Mancha”. Hasta el momento, está muy contento, “Madrid me está gustando mucho y la aceptación está siendo muy buena”.

 

“Aquí hemos seguido una imagen más madrileña, en tonos blancos y pastel, pensada para todo el mundo. Es un espacio tranquilo para desconectar del estrés de la ciudad”

 

Pero este sueño no lo habría conseguido sin el apoyo incondicional de su hermana y de sus padres. “Esta decisión ha sido consensuada, pensamos que era el momento de cambiar de aires y darnos a conocer en otras zonas. Hemos venido a cambiar la pastelería del barrio de Atocha hacia una de referencia artesana, con toques modernos y sabores elegantes. Como decía Maquiavelo, vale más hacer y arrepentirse, que arrepentirse de no haber hecho nada”, explica. Y es que para Quirós, la familia, empezando por sus abuelos maternos, han tenido un papel muy importante en su amor por esta profesión, “a mí en vez de darme biberón, me daban leche condensada”, bromea.

En este nuevo establecimiento, de 75 m2 con obrador incluido, trabajan cuatro empleados y el propio Quirós. La estética es diferente a la de Alcázar que es más elegante, tipo salón de té. “Aquí hemos seguido una imagen más madrileña, en tonos blancos y pastel, pensada para todo el mundo. Es un espacio tranquilo para desconectar del estrés de la ciudad”, afirma. En su repertorio de productos, hay desde bollería artesana hasta individuales, pastelería clásica, bizcochos, incluso algunas de las elaboraciones que presentó en el MMAPE. Un repertorio que se caracteriza por tener mucho sabor, “mi pastelería es de verdad, fácil, de diario, no tiene edad ni bolsillo ni horarios”.