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Opinión
Alberto Ruiz

Más fuertes

ilustración editorial Dulcypas 458El avance imparable de la todopoderosa industria. El retroceso del pequeño comercio respecto a las grandes superficies. El cambio de hábitos en los consumidores. La falta de relevo generacional… Son algunos factores que, como venimos anunciando hace ya algunos años, afectan de forma directa a los negocios de pastelería y nos avocan a un escenario a medio plazo de gran incertidumbre.

En medio de este panorama están surgiendo algunos movimientos a los que merece prestar atención. El presidente del Gremio de Pastelería de Barcelona, Elies Miró, anuncia que la entidad a la que representa ha cambiado su radio de acción y ahora ya se ofrece a todos los pasteleros catalanes y no exclusivamente a los barceloneses. “Estamos dispuestos a compartir lo que tenemos”, dijo ante el resto de presidentes de la pastelería catalana. La idea, que no es nueva aunque ahora parece que va en serio, es concentrar esfuerzos para ser más fuertes. Puro sentido común.

Otro ejemplo es lo que ocurre en Madrid entre las confederaciones de pastelería y panadería. CEOPPAN, con doble P, ha sumado la pastelería a sus siglas para reflejar así una realidad cada vez más apreciable, y es que los panaderos también hacen pastelería. Y si nos fijamos en los negocios de pastelería, las masas horneadas en general y el pan en particular, ya forman parte de la oferta cotidiana. Tal es el grado de comunión entre ambos sectores que las dos confederaciones, CEEAP y CEOPPAN, están trabajando conjuntamente en un gran proyecto de formación que responderá de una manera unificada a las necesidades de ambos oficios. El presidente de los pasteleros españoles, Miguel Moreno, lo explica de forma muy gráfica esgrimiendo que ambos oficios, pastelería y panadería, parten de la harina. Unos añaden azúcar y otros sal. Y al final unos y otros terminan pasando por el horno.

En definitiva, ya sea dentro de una misma familia (pastelería) o dentro de una misma comunidad de vecinos (pastelería, panadería), hay infinidad de intereses compartidos. Y un objetivo común, defender la idea de la artesanía, de la calidad, de la singularidad, de la proximidad al consumidor, de lo recién hecho. ¿Por qué no defenderlo juntos?

 

Editorial de Dulcypas #458 [ consulta el sumario ]

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